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viernes, 9 de octubre de 2015

Verde

Gregorio Álvarez lleva 80 días internado y se demora el tribunal de honor.

La diaria – 8 10 15 – Por Ricardo Scagliola

El ex dictador Gregorio Goyo Álvarez, que en junio sufrió un accidente cardiovascular, ya lleva 80 días internado en el Hospital Militar. Fue ingresado el 18 de junio con un cuadro de parálisis, luego de que sus compañeros de cárcel lo encontraran en el piso del patio del Centro de Reclusión Nº 8, más conocido como Domingo Arena, convulsionando. 
La estadía en el hospital se hizo larga; la razón principal es que el ex dictador -que el 26 de noviembre cumplirá 90 años- no puede regresar a la cárcel para violadores de los derechos humanos, donde no estarían dadas las condiciones mínimas para cuidar su salud, explicaron fuentes militares ala diaria. Sin embargo, en declaraciones que realizó a Montevideo Portalpoco después de sufrir el ACV, el propio Álvarez reconoció encontrarse “bastante bien”. “No fue nada grave”, dijo. Sus allegados, sin embargo, aducen problemas de estabilidad y falta de equilibrio.
Todo apunta a que el ex dictador no volverá a Domingo Arena. “Ya no hay nada de él en la cárcel; fueron los familiares y sacaron todo”, comentó una fuente. Su abogado, Pedro Montano, pidió en varias oportunidades el beneficio de la prisión domiciliaria por su avanzada edad y cuestiones de salud.
La internación de Álvarez demora la concreción de la decisión del gobierno pasado de someter al ex dictador a un tribunal de honor. La resolución, adoptada en enero de 2014, lleva la firma del ex presidente José Mujica y del ministro de Defensa Nacional, Eleuterio Fernández Huidobro, y se ampara en un decreto que el mismo Gregorio Álvarez aprobó cuatro días antes de abandonar el gobierno, el 8 de febrero de 1985. 
Se trata de un librillo de 58 páginas, impreso en la imprenta del Ejército. “Hay una ley fría como una navaja, que dice que un oficial militar que tenga sentencia firme debe pasar a un tribunal de honor”, explicó en su momento Fernández Huidobro, quien evitó opinar sobre el tema y aseguró que es un procedimiento “mecánico”.
El juez Luis Charles procesó con prisión al ex dictador en 2007. Dos años más tarde, fue condenado a 25 años de penitenciaría como autor responsable de 37 delitos de “homicidio muy especialmente agravado”, por el traslado clandestino de presos políticos en 1978. “Es imposible tomarle la declaración porque tiene una parálisis y ni siquiera responde a lo que se le pregunta”, explicaron las fuentes militares consultadas por la diaria
El ministro de Defensa sostuvo que “es muy difícil” realizar el procedimiento. Según establece el código militar, los tribunales de honor deben ser integrados por oficiales retirados de similar jerarquía. En este caso serán Jorge Rosales, Carlos Díaz y Ángel Bertolotti, todos ellos ex comandantes en jefe del Ejército durante el mandato de Tabaré Vázquez.
Además de Álvarez, serán sometidos a tribunales de honor el capitán de fragata (R) Juan Carlos Larcebeau, los coroneles José Nino Gavazzo, Ricardo Arab, Gilberto Vázquez, Ernesto Ramas, Luis Maurente y JorgePajarito Silveira. En un oficio, la Suprema Corte de Justicia confirmó que todos ellos tienen “sentencia firme”. Si bien Fernández Huidobro cumplió con el procedimiento por aquello de la “ley fría como una navaja”, el ministro explicó a la diaria que “filosóficamente” está en desacuerdo con los tribunales de honor. “Han servido nada más que para cobrar cuentas entre ellos o para sancionar a alguien por lo que hizo. Se supone que juzgan el honor, pero aplican una de las sanciones más graves, que es el pasaje a reforma”, reflexionó. 
En el caso de los militares involucrados en violaciones a los derechos humanos en el pasado reciente, los tribunales de honor juzgarán su “conducta moral” y su “comportamiento ético”. Si concluyen que un militar no representó a las Fuerzas Armadas con “honestidad y ética profesional”, se les puede aplicar la sanción más dura, que implica la pérdida de la condición militar, el derecho de uso del uniforme, la pertenencia a círculos sociales o la atención en el Hospital Militar. La jubilación (nunca la esperanza) es lo último que se pierde para los de verde oliva: aun pasando a “situación de reforma”, los militares la siguen cobrando a través de sus familiares.
Según señala el decreto firmado por Gregorio Álvarez en su artículo 27, “todo militar debe ser un ciudadano ejemplar; por ello incumbe, más que a cualquier otro, respetar las leyes del país, acatar la autoridad civil y dar prueba de urbanidad en el trato social”.

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